2022-03-08
Centro de refugiados de Przemyśl.

El periodista y músico belaruso Ihar Palynski habla en su columna del medio belaruso MOST sobre su viaje de voluntariado a la frontera polaco-ucraniana.

Ya en los primeros días de la guerra se organizó la ayuda voluntaria a los refugiados ucranianos en la frontera polaco-ucraniana. Ihar y sus amigos compraron lo necesario: alimentos, bebidas y productos de higiene. El periodista se dirigió allí donde pensó que la gente necesitaría su ayuda. Primero, condujo desde Białystok hacia el pueblo polaco de Medyka, que es el paso fronterizo más concurrido por el que los ucranianos entran en Polonia en coche, en autobús y a pie.

Ihar condujo hasta Przemyśl, la ciudad fronteriza más cercana, y decidió pasar allí la noche. También había muchos belarusos en la fila de refugiados que venían desde Ucrania. Los que en su día se vieron obligados a huir de la persecución política en Belarús, ahora se ven obligados a huir de Ucrania por la guerra que inició Putin.

Los servicios locales polacos organizaron un transporte gratuito para los refugiados desde Medyka hasta Przemyśl. Y en Przemyśl, se ha instalado un auténtico campo de refugiados en un aparcamiento cercano a un supermercado. El trabajo en el campo está muy bien coordinado. La gente trae muchas cosas necesarias: ropa, comida, bebidas, juguetes para los niños. Los voluntarios ayudan a descargar y clasificar las cosas. Hay una tienda separada con cables para cargar los teléfonos, una tienda con bebidas calientes. Aproximadamente cada veinte minutos llegan autobuses desde la frontera. Se acercan personas con carteles que dicen «Varsovia», «Alemania», «República Checa», «Lituania». Los logistas voluntarios ayudan a los refugiados a encontrar el transporte al lugar adecuado.

Ihar encontró pasajeros que querían llegar a la ciudad de Chełm: una madre, dos hijas adultas y una niña de unos seis años. La familia venía de Kyiv. Hablaron de su viaje a Polonia. Ihar preguntó cómo percibían ahora a los belarusos. «Estuvimos observando y simpatizando a vosotros en 2020. No es tu culpa, ¿qué puedes hacer con tus propias manos contra Lukashenka?». Tampoco odian a los rusos de a pie: «Putin no es Rusia y Lukashenka no es Belarús». Agradecieron a todos los que salen a la calle para expresar su solidaridad con Ucrania.

El trabajo de los voluntarios también está muy bien organizado en Chełm. Un tren de evacuación de Lviv (Leópolis) llega cada pocas horas. A diferencia de lo que ocurre en Przemyśl, en Chełm muchas personas se encontraron con sus familiares o conocidos. Los que querían ir a Varsovia fueron trasladados a un tren directo y gratuito. Los refugiados eran principalmente mujeres con niños pequeños.