2022-04-12
Lavon Volski: Imagen: colors.by

El músico, artista y escritor belaruso Lavon Volski resumió las diferencias entre «Belarús» y «Bielorrusia».

Bielorrusia está permanentemente impresa en los cerebros de aquellos que por diversas circunstancias no lograron evadir el contagio soviético. Esta gente percibe el mundo al revés: su negro es blanco, su mal es el bien, la aniquilación masiva de personas es una operación de liberación, la autoidentificación nacional es el nazismo y el fascismo de Estado es el orden y la estabilidad. El porcentaje de estas personas no es muy alto. Pero si uno quiere hacer carrera en Belarús (ser diputado, funcionario, periodista de un medio estatal, líder juvenil, diplomático o agente de las fuerzas de seguridad), tiene que pasar por una inyección de Bielorrusia. Si uno no es miembro de la Unión de Escritores progubernamental, no es un escritor; si uno se pronuncia contra el hecho de que las autoridades de Bielorrusia hayan roto brazos, piernas y vidas de personas, no es un médico. Y así sucesivamente según este esquema. Estas personas están en el poder, configuran la política interior y exterior, la imagen internacional del país. Siempre están con Rusia. Bielorrusia no puede estar sin Rusia.

Bielorrusia está violando, matando y burlándose de los belarusos, alegando que «es por el bien». Bielorrusia fuerza a aterrizar un avión extranjero y dice: lo quería él mismo. Aunque la gente normal entiende perfectamente lo que ocurrió y cómo ocurrió. Bielorrusia inicia las provocaciones en las fronteras, envía a los migrantes en masa a estas fronteras y luego pregunta cínicamente: «¿Por qué no dejáis entrar a esta pobre gente, maldito Occidente colectivo?»

Bielorrusia insulta regularmente a los dirigentes de los países vecinos y del mundo occidental y es cómplice de la guerra rusa: permite la entrada de tropas agresoras en su territorio, aprueba el lanzamiento de misiles y las salidas de aviones desde el territorio de Belarús y abre sus fronteras para el paso de equipamiento enemigo a Ucrania. Bielorrusia proporciona un ferrocarril para transportar las armas rusas, y en respuesta Belarús inicia una guerra ferroviaria contra el equipamiento del enemigo. Pero los orcos de Bielorrusia vigilan las vías y hay bajas entre los guerrilleros belarusos.

Y cuando Bielorrusia recibe a cambio otro paquete de sanciones, pone cara de ofendida y dice: «¡Así sois vosotros! Ya está, ¡no soy amiga vuestra! Sois viles y despreciables, sólo yo, Bielorrusia, soy honesta y buena, y mi hermana mayor (Rusia), también».

En estos momentos Belarús está ocupada por Bielorrusia, y detrás de Bielorrusia vemos el fantasma de la República Socialista Soviética.